Según un informe del Fondo de Población de Naciones Unidas, los nacimientos en Argentina cayeron un 46% en la última década, al pasar de 777.012 en 2014 a 413.135 en 2024.
En diálogo con El Mediador, programa que se emite por Tiempo FM 97.5, la socióloga Viviana Norman, integrante de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, analizó las causas sociales, económicas y culturales vinculadas con la postergación de la maternidad y la disminución de los nacimientos.
Norman señaló que los datos sobre la caída de la natalidad son reales y que “la tasa global descendió a 1,2 hijos por madre”. Sin embargo, sostuvo que existen distintos factores que influyen en este fenómeno.
En esa línea, señaló que más allá de las dificultades económicas, “hay motivaciones y otras situaciones sociales que influyen” y destacó el concepto de “deseo reproductivo” incluido en el informe de Naciones Unidas.
La socióloga también se refirió al concepto de “autonomía reproductiva” y señaló un dato del estudio realizado en Argentina. Al consultar a las personas encuestadas si tendrían hijos aun sin tener pareja, el 25% respondió que sí, el 48% que tal vez y solo el 27% respondió que no.
“Ahí cambia un modelo de elección. Probablemente alguien que decida tener un hijo solo o sola también puede retrasar la decisión”, expresó.
Seguridad económica y proyectos de vida
Norman planteó que, además del dato estadístico, es necesario preguntarse por las causas de la disminución de los nacimientos y por las condiciones en las que las personas construyen sus proyectos de vida.
En ese sentido, señaló que el 57% de las personas de entre 18 y 45 años “desea o hubiera deseado tener más hijos”.
“No es que la gente no quiere tener más hijos”, indicó. Además, agregó que, entre los encuestados, un 50% señaló la seguridad económica como uno de los motivos.
“Acá tenemos una causa estructural concreta. Son todas las falencias que tenemos nosotros en nuestro país y en muchos lugares del mundo, que es la incertidumbre”, afirmó.
Al referirse a otros factores que pueden influir en la decisión de tener hijos, sostuvo que “hoy la maternidad, la paternidad, la familia, ese proyecto de vida tiene cambios”.
“Antes nosotros teníamos ciertos patrones en que las mujeres a determinada edad teníamos que casarnos y había que tener hijos. No había esta posibilidad de planificar la vida”, explicó.
“Hay algo que para mí es importante, que es el rol de las mujeres y de las personas gestantes que están teniendo una autonomía también de decidir tener o no tener, cuándo y en qué condiciones. Esto me parece que es lo que está cambiando y que no hay algo automático”, añadió.
Cambios en los mandatos y las responsabilidades
La socióloga también vinculó la disminución de los nacimientos con cambios en las subjetividades y en los proyectos de vida.
Entre los factores materiales mencionó la seguridad económica, la vivienda propia y el trabajo estable. “Ahí tenés más o menos que el 42% contesta eso en nuestro país”, indicó.
También planteó que los roles tradicionales asignados a las mujeres fueron modificándose.
“Hace 100 años atrás, una mujer no te iba a decir que iba a priorizar sus metas personales. No, se quedaba en casa a cuidar sus hijos”, expresó.
Según explicó, la incorporación de las mujeres a la esfera profesional y laboral también puede retrasar la maternidad. “Las mujeres al tener una profesión e insertarse en un trabajo fuera de la casa, evidentemente queda otra tarea que inclusive la lleva a veces a una doble jornada, eso también puede retrasar”, señaló.
A esto sumó la discusión sobre las responsabilidades vinculadas con las tareas hogareñas y el trabajo de cuidado.
“Las mujeres están tomando en cuenta que están históricamente solas”, sostuvo.
Y agregó: “Ahora me queda claro que no hay ningún mandato que me diga que lo mejor que me puede pasar es estar en casa cuidando niños. Si lo deseo, está muy bien. Los deseos se respetan y las decisiones también”.
“Hay que desarmar los razonamientos lineales”
Norman remarcó la importancia de contemplar tanto los factores económicos y estructurales como las decisiones personales.
“A mí me parece muy importante rescatar que hay factores económicos, hay factores estructurales, pero yo quiero poner de relevancia los factores de decisión y de deseo de estas mujeres o estas personas gestantes que deciden no ser madres o serlo cuando realmente quieren, desean, pueden, se sienten acompañadas, pueden compartir esta maternar con una red de acompañamiento”, sostuvo.
En ese sentido, planteó que reducir la explicación únicamente al factor económico también deja afuera otros elementos.
“También me parece que es importante poner las responsabilidades de cada sector en esto, porque si no parece como que baja la natalidad porque las mujeres abortan. No, porque parece que además está mal que las mujeres aborten”, afirmó.
Y concluyó: “Hay que desarmar los razonamientos lineales y buscar lo estructural y a quién le corresponde resolverlo y con respecto a los proyectos de vida, si alguien no quiere ser madre, no quiere, esto no se puede cuestionar en absoluto”.
FUENTE: TIEMPO SUR




