De acuerdo con el relato de los padres y la información brindada en una reunión de urgencia convocada por la dirección del establecimiento, el episodio se originó alrededor de las 11:00 horas. Lo que habría comenzado como una discusión por la desaparición de unas figuritas derivó en una violenta reacción por parte de uno de los alumnos.
Según los testimonios de los niños al regresar a sus hogares, el menor levantó una silla con intenciones de arrojarla y, posteriormente, tomó un objeto punzocortante (presuntamente una tijera). Los estudiantes coincidieron en que el alumno llegó a colocar el elemento en el cuello de un compañero y en la espalda de otro, emitiendo amenazas de muerte en un aula cuyas puertas permanecieron cerradas durante el momento de mayor tensión.
Aunque desde el equipo directivo se señaló que "podrían existir distintas versiones" y que el objeto utilizado pudo haber sido confundido por los niños, los padres sostienen que la gravedad de la situación física y emocional es indiscutible.
Falta de respuestas de las autoridades y temor a asistir a clases
El viernes 3 de julio, las familias volvieron a concentrarse en la institución para exigir un plan de contingencia y garantías de seguridad. Sin embargo, manifestaron su disconformidad ante las respuestas obtenidas. Las autoridades escolares habrían argumentado contar con "herramientas limitadas para intervenir" y recordaron la imposibilidad legal de expulsar al alumno, sin ofrecer un protocolo concreto que devuelva la tranquilidad a las familias.
Como consecuencia directa, varios alumnos presentan cuadros de angustia y manifiestan un profundo temor de regresar a las aulas. En su descargo, los tutores aclararon:
"Entendemos el derecho a la educación de todos los estudiantes, incluido el alumno involucrado, pero ese derecho debe garantizarse junto con el derecho de los demás niños a asistir a un ámbito seguro y protegido".
"Queremos prevenir algo peor"
En diálogo con Info Patagonia, Natalia, la madre del niño que sufrió la agresión directa en su cuello, se mostró conciliadora pero firme en el pedido de prevención, confirmando que ya se realizaron las presentaciones ante las autoridades correspondientes.
"No estamos en contra de los maestros ni de la directiva, solo pedimos garantías de que esto no vuelva a ocurrir. No es la primera vez que este alumno tiene inconvenientes en el aula", expresó la mujer.
Asimismo, la madre descartó cualquier tipo de persecución hacia la familia del menor involucrado y ofreció una mirada comunitaria del conflicto: "No pedimos que lo saquen de la escuela, todo niño tiene derecho a estudiar. Si la mamá o el papá del niño necesitan la ayuda de un profesional, no hay problema, que charlen con nosotros y entre todos podemos dar una mano".
Para finalizar, Natalia remarcó el impacto emocional que atraviesan los chicos: "Nuestro hijo está asustado como los demás compañeros. Solo pedimos que puedan concurrir a la escuela a estudiar, a formarse en todos los ámbitos y, sobre todo, con compañerismo".
Las familias del grado firmaron una nota conjunta exigiendo la intervención urgente del Consejo Provincial de Educación para que se investiguen los hechos, se asista profesionalmente al menor que inició el conflicto y se resguarde la integridad de toda la comunidad educativa de la Escuela N.º 4.
fuente: tiempo sur




