El plan de Estados Unidos para desfinanciar y disolver el Comité de Descolonización de la ONU (C-24) —bajo el argumento oficial de un “recorte de gastos burocráticos”— encendió las alarmas diplomáticas sobre el futuro de la Cuestión Malvinas.
El organismo funcionó durante más de tres décadas como el escenario multilateral clave para el reclamo de soberanía argentino, por lo que su eventual desaparición forzaría un cambio drástico en la estrategia internacional de la Argentina.
A través de una publicación en sus redes sociales, el secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, cuestionó el verdadero trasfondo de la propuesta norteamericana: “El reciente impulso de Estados Unidos para desfinanciar y disolver el Comité de Descolonización (C-24) de la ONU se presenta oficialmente como un ‘recorte de gastos burocráticos’.
Sin embargo, la lógica de fondo es otra: EE.UU. administra territorios supervisados por este comité (como Guam, Samoa Americana y las Islas Vírgenes). Eliminar el C-24 no solo los alivia a ellos de la presión internacional, sino que beneficia de forma directa a su aliado histórico, el Reino Unido“.
En esa línea, Dachary vinculó la medida con la postura del gobierno de Javier Milei y advirtió sobre las contradicciones de la alineación geopolítica actual: “Esta jugada expone una paradoja enorme y plantea un cambio drástico para la Argentina. El presidente Javier Milei viene de criticar en la ONU la ineficacia del organismo para hacer cumplir sus resoluciones. Si a esto se le suma la virtual desaparición del C-24, la diplomacia de nuestro país se quedaría sin su escenario de rutina“.
Asimismo, el funcionario provincial repasó el rol histórico que tuvo el organismo desde la década de 1990: “Durante más de 30 años, el C-24 funcionó como una zona de confort. Fue la válvula de escape que sostuvo el pacto tácito de los Acuerdos de Madrid I y II: Argentina iba, presentaba su reclamo formal anual, y el ‘paraguas de soberanía’ seguía intacto, manteniendo las relaciones comerciales con los británicos a salvo y encapsuladas”.
Sobre este punto, remarcó que la situación refleja las consecuencias de “atar tu política exterior a los intereses de otros países”, advirtiendo que “cuando las potencias a las que te alineás mueven las fichas para proteger sus propios territorios y los de sus socios, tu status quo se derrumba“.
Por último, el secretario planteó que la eliminación de este ámbito secundario podría obligar a elevar la discusión al mayor órgano de las Naciones Unidas: “Si el C-24 muere, esa comodidad burocrática desaparece. Al cerrarse la vía de rango inferior, el Estado argentino se vería empujado a llevar la disputa territorial directamente al recinto principal: la Asamblea General de la ONU. Llevar al Reino Unido a la Asamblea General rompería definitivamente el encapsulamiento de los años 90, obligaría a un debate de máxima exposición y a un pronunciamiento global“, concluyó.
FUENTE: LA OPINION AUSTRAL



