La Cámara Criminal de Río Gallegos condenó a ocho años de prisión a un hombre identificado por sus iniciales F.C. luego de que confesara haber abusado sexualmente de su hermana menor. El delito se encuadró como abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo.
La investigación comenzó durante la madrugada del 3 de enero de 2020, cuando la madre de la niña se presentó en la Comisaría de la Mujer de la capital santacruceña para denunciar lo ocurrido.
A partir de esa presentación se inició una causa judicial que incluyó la intervención de organismos especializados en violencia familiar y protección de la niñez.
El 20 de enero de ese mismo año la menor declaró en cámara Gesell, un procedimiento que permite registrar el testimonio de niños y adolescentes en un entorno protegido y con la intervención de profesionales especializados.
Los informes elaborados por los especialistas indicaron que los abusos se repitieron en distintas oportunidades y no ocurrieron en una única ocasión.
A pesar de la gravedad de la acusación, el imputado transitó el proceso judicial en libertad.
Durante esos años continuó con su vida cotidiana en Río Gallegos y trabajó como radioperador en una parada de taxis ubicada en el centro de la ciudad.
El acusado también permaneció aproximadamente tres años fuera de la provincia de Santa Cruz mientras el expediente continuaba en trámite.
Según relató la madre de la víctima en distintas oportunidades durante el proceso debió concurrir en reiteradas ocasiones a dependencias judiciales para consultar por el estado de la causa.
En el transcurso del expediente judicial surgió un pedido de ampliación de pruebas, situación que extendió el proceso.
La madre de la víctima explicó que tomó conocimiento de esa instancia cuando consultó sobre el avance del expediente en tribunales.
En ese contexto también relató que en diferentes oportunidades recibió respuestas negativas al intentar acceder a información sobre el estado de la causa.
La mujer también contó que en una ocasión radicó una presentación luego de ver una noticia sobre la detención de una persona con pedido de paradero en la zona de Güer Aike.
Según relató, ese hecho la llevó a consultar nuevamente por la causa y a realizar una denuncia para conocer el estado del expediente.
El mensaje del condenado por abuso sexual a la mamá de la víctima donde le avisa que se va a realizar el juicio. Él ya había confesado y llegó en libertad.
De acuerdo a su testimonio, el imputado le envió un mensaje a través de la red social Messenger en el que le informó el día y la hora en que se realizaría la audiencia. “Muuuuy lenta la justicia, pero EFECTIVA. Hoy 9:30 es mí juicio. Gracias. Perdón. Adiós”, le escribió por mensaje privado a través de Facebook.
La mujer afirmó que nunca recibió una notificación oficial sobre esa instancia judicial.
El proceso judicial tuvo un episodio que obligó a suspender una audiencia programada en octubre de 2025 en la Cámara Oral de Río Gallegos. Ese día, minutos antes de que comenzara un juicio abreviado por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, el acusado ingirió pastillas dentro del edificio judicial.
Tal como publicó La Opinión Austral, personal de Infantería detectó durante el control de seguridad que el hombre tenía una caja de pastillas vacía entre sus pertenencias.
Con el paso de los minutos comenzó a mostrar reacciones que generaron preocupación entre quienes se encontraban en el lugar. Posteriormente se desvaneció dentro del tribunal.
El imputado fue asistido por personal policial y una ambulancia lo trasladó al Hospital Regional de Río Gallegos para recibir atención médica.
Tras ese episodio el tribunal decidió suspender la audiencia prevista para ese día.
Tiempo después se fijó una nueva fecha para la audiencia. Según relató la madre de la víctima, tomó conocimiento de ese dato cuando acudió a la Defensoría semanas antes de la realización del juicio.
Finalmente, el debate se realizó el jueves 12 de marzo en la Cámara Criminal de Río Gallegos, integrada por los jueces María Alejandra Vila, Jorge Yance y Eduardo López.
Durante la audiencia el acusado prestó declaración y reconoció haber cometido el abuso contra su hermana.
Tras la confesión, la fiscal de Cámara Verónica Zuvic solicitó una pena de ocho años de prisión por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo.
La defensa aceptó el planteo y las partes avanzaron en un acuerdo de juicio abreviado.
El tribunal avaló ese acuerdo y dictó la condena. Una vez que se leyó la sentencia, el hombre quedó detenido para comenzar a cumplir la pena.
De esta manera concluyó un proceso judicial que se extendió durante más de seis años desde la denuncia inicial presentada en Río Gallegos.
Fuente: La opinion austral



