El intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, cuestionó la situación del aeropuerto de la capital santacruceña luego de la inauguración de la pista, al señalar que aún faltan protocolos para operar con determinadas condiciones climáticas. Desde la terminal aérea, el jefe comunal planteó que la falta de definiciones por parte de Nación y Provincia provoca desvíos de vuelos hacia El Calafate y afecta la actividad económica local.
El intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, se refirió a la situación del aeropuerto de la capital santacruceña luego de la inauguración de la pista y advirtió que todavía faltan definiciones operativas que permitan normalizar el funcionamiento de los vuelos, situación que —según planteó— impacta en el tránsito de pasajeros y en la actividad económica de la ciudad.
Durante su visita al aeropuerto, el jefe comunal cuestionó la falta de medidas para garantizar la operatividad frente a determinadas condiciones climáticas y sostuvo que las demoras en la implementación de protocolos afectan el funcionamiento normal del servicio aerocomercial.
En ese marco, el intendente expresó que “no solamente tuvimos que esperar muchos meses, sino que ahora falta política nacional y provincial. Inauguraron con bombos y platillos y faltaron los protocolos para los aterrizajes por el viento cruzado”, señaló.
Grasso también se refirió a las consecuencias que esta situación genera en la conectividad aérea de la capital provincial y en el movimiento de pasajeros que llegan o salen desde la ciudad.
En ese sentido, indicó que “todos los aviones van a El Calafate, la incomodidad de los que viajan y el tránsito de los vecinos que vienen a Río Gallegos y ocupan hotelería y gastronomía. Promesas vacías, así la cosa no funciona”, afirmó.
El jefe comunal sostuvo que el desvío de vuelos hacia otras ciudades de la región no solo genera inconvenientes para quienes deben trasladarse, sino que también impacta en la dinámica económica local vinculada al turismo, la hotelería y los servicios.
Fuente: Tiempo Sur



