La Secretaría de Salud de Chubut confirmó la detección de un caso de hantavirus en la localidad de Corcovado. La paciente, una mujer de 57 años residente de la zona, se encuentra evolucionando de manera favorable.
Según informaron desde la cartera sanitaria provincial, se identificaron 16 contactos estrechos que deben cumplir aislamiento preventivo. Entre ellos se encuentran familiares directos de la paciente, quienes son monitoreados de forma continua por equipos especializados.
El Ministerio de Salud subrayó que se mantiene un seguimiento epidemiológico riguroso para prevenir nuevos contagios y garantizar la atención de todas las personas en riesgo.
El hantavirus representa una zoonosis causada por virus ARN pertenecientes a la familia Bunyaviridae. En la región patagónica, el principal reservorio natural es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus). La transmisión al ser humano no ocurre de manera directa a través de una picadura, sino principalmente por la inhalación de partículas virales que se encuentran suspendidas en el aire.
Estas partículas provienen de las secreciones del roedor, tales como la orina, la saliva o los excrementos. Cuando estos fluidos se secan en ambientes cerrados —como galpones, cabañas que permanecieron sin ventilar o depósitos—, el virus puede quedar suspendido en el polvo. Al ingresar una persona y remover ese aire, respira las micropartículas infectadas, iniciando así el ciclo de la enfermedad en el organismo. También existen registros de transmisión por contacto directo con el animal o, en cepas específicas como la "Andes", a través del contacto estrecho entre personas en la fase inicial de la enfermedad.
El gran desafío del hantavirus radica en que su sintomatología inicial es inespecífica. El cuadro suele comenzar con fiebre alta (superior a los 38°C), dolores musculares intensos (mialgias), cefalea, náuseas, vómitos y un malestar general que el paciente puede confundir con una gripe común o, en tiempos recientes, con COVID-19.
Sin embargo, la fase crítica sobreviene pocos días después. En esta etapa, el virus ataca el sistema respiratorio y cardiovascular, provocando lo que se conoce como síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Esto se traduce en una insuficiencia respiratoria aguda, donde los pulmones se llenan de líquido y el corazón comienza a fallar. En este punto, la detección precoz y el soporte médico en una unidad de terapia intensiva resultan determinantes, dado que no existe un tratamiento antiviral específico, sino que se asiste al paciente para sostener sus funciones vitales mientras el cuerpo combate la infección.
Fuente:AdnSur




